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CÓMO MEJORAR EL VÍNCULO ENTRE PADRES E HIJOS

“Tengo la sensación de no conocer a mi hijo”, “Mi hijo y yo no estamos unidos”, “No me cuenta nada y yo no sé que decirle” Frases como estas son las que muchos padres expresan ante la pérdida del vínculo familiar.


Un buen vínculo entre padres e hijos es algo esencial en la vida, no obstante, durante la infancia y la adolescencia se acentúa más esta importancia. Durante estas etapas vitales es cuando el infante o adolescente está en pleno desarrollo y en plena experimentación del mundo que le rodea. Es por ello que necesita de sus pilares fundamentales, los padres o tutores, como apoyo.

Durante la adolescencia, los jóvenes se desligan de sus padres, buscando esa sensación de sentirse mayores. Sin embargo, aún así, no tiene porque romperse el vínculo.

En este artículo os doy 6 aspectos a tener en cuenta para poder empezar a mejorar el vínculo entre padres e hijos.
  • Interesarse por lo que le rodea: interesarse por sus aficiones, sus gustos, sus amigos, sus tareas del colegio, sus actividades extraescolares, aquello que le motiva, lo que le saca una sonrisa, etc. Todo ésto es importante para conocerlo mucho más y conocer sus intereses.
  • ¿Qué tal el día?: Es una pregunta que parece sencilla, pero se usa indebidamente, ya que muchas veces se utiliza como saludo en el que solo se suele obtener una respuesta monosilábica: “bien” o “mal”, y ahí se termina la conversación. Es importante que tú como padre/madre/tutor le cuentas aspectos personales que te han pasado durante la semana o durante el día, esto ayuda a que el niño confíe más en ti y sepa que tu también estas abierto a cualquier duda.
  • Un día en familia: es importante crear un día en familia. Un día para comer todos juntos en un ambiente diferente, ir al campo, a la playa, irse de excursión fuera de la ciudad, hacer una ruta de senderismo, cocinar juntos, no hace falta gastarse dinero, simplemente hacer algo unidos como una ‘piña’. Pasarlo bien y fomentar en la familia actitudes positivas favorece un buen vínculo.
  • ¡Cuánto tiempo! Abrir el “baúl de los recuerdos” y sacar las viejas fotografías, los dibujos y los videos de cuando erais pequeños, para compartirlo juntos, es una tarea divertida. Además, si podéis transmitir a los peques anécdotas de cuando papá o la mamá eran pequeños y de cuando el/la niño/a era un bebé, les proporcionaras más información de cómo era y es su familia.
  • Estoy aquí”: Hacerle ver que estas ahí en los buenos y malos momentos, para lo que necesite. Fomentar en casa la expresión y el debate de aquello que nos sucede a nivel tanto físico como emocional favorece una mayor unión.
  • Evitar la permisividad y la autoridad. Es importante no dejar que haga siempre lo que quiera, puesto que a la larga salen las tomaduras de pelo, no se respeta a la otra persona y, ante todo, hay unos límites que es importante marcar. Pero estos límites tampoco han de superarse mediante el excesivo control, hay que buscar el término medio.

Es significativo tener en cuenta que perder el vínculo es perder la confianza del uno con el otro. Debatir aspectos y sucesos que se quedaron inconclusos y que rompieron vuestra relación paterno-filial ayudará en el esclarecimiento de muchos malentendidos. Es primordial cerrar viejas heridas para tener cicatrices más fuertes.

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"MIS PADRES NO ME ENTIENDEN" (Adolescencia)

Etapa adolescente es una de las épocas por las que las personas sufrimos la mayor parte de cambios físicos y emocionales. Es por ello que resulta una etapa complicada en la que la persona tiene sentimientos, emociones y sensaciones encontradas. Se intenta ubicar en un mundo en el que siente que no encaja (por ahora), ya que las demandas de su entorno chocan con sus pensamientos internos. Es una transición por la que todos pasamos, pero no todos de la misma forma. 


Este es un post destinado a que los padres entiendan a los hijos en la adolescencia y, a su vez, los adolescentes entiendan también a sus padres durante esta etapa.

A los adolescentes:
  • “Me tratan como a un niño/a”: es posible que sientas que tus padres te tratan como a un niño pequeño, dan por supuesto que hay cosas que aún no puedes hacer. Lo cierto es que te encuentras en una transición entre la infancia y la adultez, es por ello que sientes que ya no eres un niño y como tal, ciertas palabras, gestos o mimos, sientes que ya no corresponden en ti. Habla con tus padres y transmíteles tus incomodidades de buenas formas, ellos no pueden leerte la mente.
  • “Se preocupan demasiado, no me dan la libertad que yo quiero”: sé que puedes llegar a sentirte agobiado por las continuas advertencias, las llamadas para saber dónde estás, con quien, cuando volverás, qué estás haciendo… No es que no confíen en ti, sino que tienen miedo a que algo malo te suceda, estás en una edad en la que muchos jóvenes asumen riesgos, y es normal que tus padres quieran saber qué está haciendo su hijo. En lugar de que te llamen ellos, antes de salir avísales dónde vas a estar, un mensaje, de esta forma ellos se encontrarán mucho más tranquilos, y verán que tú también piensas en ellos.
  • “Me prohíben relacionarme con mis amigos”: cuando somos adolescentes intentamos tener un grupo de amigos con el que salir, y nos fastidia que justo ese grupo a nuestros padres no les gusta, dicen que son malas compañías. Es en esos momentos en los que, en lugar de pelearte con tus padres, es mejor pedirles explicación. Entiende que, si tus amigos se visten de forma llamativa o tienen ciertas costumbres, a tus padres les puede preocupar tu bienestar. Quizás es también momento de reflexionar sobre la gente que te rodea y cómo influye en ti.
  • “Ya soy mayor”: estas en una fase en la que nos sentimos mayores pese a ser aún menores de edad, para nosotros sentirnos mayores es querer hacer cosas de mayores, como volver a casa más tarde o irnos de fiesta. Pero hay que comprender que tus padres consideran ser mayor de otra forma, puesto que esto no solo es llegar tarde a casa, sino tener responsabilidades. Ayudar a tus padres en casa, hacer la comida o la cena, etc. Échales una mano, demuéstrales que eres responsable y depositarán más confianza en ti.


A los padres:
  • “Está irritable”: es una etapa confusa en cierta forma ya que empieza a cambiar el cuerpo, se desarrolla y los cambios hormonales se notan, es por ello que es habitual tener cambios emocionales. Resulta extraño que te hable o te trate de esa forma sin tu hacer nada, pero muchas veces lo hace de forma inconsciente. Habla con él/ella y pídele que te hable de la mejor forma posible para que tome conciencia de su comportamiento. Asimismo, transmítele que vas a estar ahí para aquello que necesite y hablar de aquello que le preocupe, que sepa que tiene un apoyo. Dale tiempo, es una transición por la que va a pasar, necesita tener confianza en si mismo/a.
  • “No me hace caso”: aunque se encuentre en una etapa en la que empieza a querer ciertos privilegios o libertades, tenéis que aplicar ciertas normas y marcar los límites. No obstante, marcar límites y tener autoridad, es diferente de sobreproteger y controlar en exceso, y ésto hay que tenerlo en cuenta. Asimismo, ambos padres o tutores tenéis que mantener una coherencia, es decir, que ambos estéis de acuerdo en lo que le permitáis. Habladlo.
  • “No me gustan nada las pintas de sus amigos”: juntarse con lo que parecen ser “malas compañías” está a la orden del día. Haced el esfuerzo por conocer la clase de personas con las que sale, muchas veces nos dejamos guiar por una simple apariencia o prejuicio. Hay que entender que se encuentra en un momento de su vida por el que intenta encontrar su identidad, y es normal el intentar buscar ese grupo con el que se sienta integrado. Es por ello que los cambios de apariencia como la forma de vestir es muy común en esta transición. Ante todo, durante esta etapa es muy importante que se sientan comprendidos, puesto que intentan hacerse un hueco en el mundo y no saben dónde, y el estado de ánimo puede verse afectado.
  • “Me preocupa que no tome precauciones o que tome drogas”: en la medida en que no se encuentre informado/a sobre estos aspectos, no sabrá el riesgo que conllevan. Por ello, es importante que le deis consejos, información al respecto y que entienda los problemas que pueden surgir. No os sentéis enfrente de él/ella y le deis la charla diciéndolo todo de golpe, ya que puede ser para él/ella una situación incómoda. En lugar de ello, durante ciertos momentos que creáis oportunos, decirle algún consejo empezando por: “quiero que sepas que es importante…/me gustaría que supieses que si en algún momento…”.
Hay que saber identificar cuando vuestro hijo se encuentra en la “edad del pavo” y cuando se empiezan a presentar problemas de conducta. En estos casos, tomar contacto con un especialista y ver qué está sucediendo para que aparezcan esos comportamientos os ayudará a saber cómo manejar la situación.

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