CLAVES PARA EL EXITO EN EL TRATAMIENTO DE LAS ADICCIONES

   El abuso de drogas depende de muchos factores y afecta a diversos aspectos de la vida de la persona adicta. Es por esto que el tratamiento frente a las adicciones no es sencillo, ya que debe trabajar numerosos aspectos de la adicción. La persona adicta debe abandonar el consumo de la sustancia, aprender a vivir sin ella y restablecer el funcionamiento de todos los aspectos de su vida (familiar, laboral, económico, social…). En resumen: recuperar su vida. Además de esto, la adicción es una enfermedad crónica en la que se suelen sufrir recaídas, por lo que la persona debe mantener sus cuidados a largo plazo.

   Existen muchas investigaciones sobre diferentes enfoques a la hora de llevar a cabo un tratamiento frente a la adicción y es a partir de estas evidencias que el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) publicó una guía en la que se recogen 13 principios clave para que el tratamiento sea efectivo.

1. La adicción es una enfermedad compleja pero tratable que afecta el funcionamiento del cerebro y el comportamiento. 
Las drogas alteran la estructura y el funcionamiento del cerebro, lo que ocasiona cambios que se mantienen mucho tiempo después de haber dejado de consumir las drogas. Esto explica por qué las personas que han tenido problemas de drogadicción corren el riesgo de sufrir recaídas incluso después de largos periodos de abstinencia y a pesar de las dañinas consecuencias.

2. No hay un solo tratamiento que sea apropiado para todas las personas. 
Es muy importante lograr una buena combinación del tipo de ambiente, las intervenciones y los servicios de tratamiento, con los problemas y las necesidades particulares de cada paciente, para que logre restablecer su funcionamiento en la familia, el trabajo y la sociedad.

3. El tratamiento debe estar fácilmente disponible en todo momento. 
Ya que las personas con problemas de drogadicción pueden tener dudas sobre si comenzar o no un tratamiento, es muy importante aprovechar los servicios disponibles cuando ellos indiquen que están listos para recibir tratamiento. Se puede perder a pacientes potenciales si los tratamientos no están disponibles inmediatamente o si no son de acceso fácil. Como ocurre con otras enfermedades crónicas, cuanto antes se ofrezca el tratamiento en el proceso de la enfermedad, mayor será la probabilidad de resultados positivos.

4. El tratamiento eficaz abarca las necesidades diversas de la persona, no solamente su problema de abuso de drogas. 
Para que el tratamiento sea eficaz, debe no sólo abordar el problema del abuso de drogas del paciente, sino también cualquier otro problema médico, psicológico, social, vocacional y legal que tenga. Igualmente, es importante que el tratamiento sea apropiado para la edad, sexo, grupo étnico y cultura de cada paciente.

5. Para que el tratamiento sea eficaz, es esencial que el paciente lo continúe durante un periodo adecuado de tiempo. 
La duración apropiada del tratamiento depende del tipo y la severidad de los problemas y las necesidades de cada persona. Las investigaciones indican que la mayoría de los pacientes requieren por lo menos tres meses de tratamiento para reducir de forma significativa o detener el consumo de drogas, pero que los mejores resultados se logran con periodos más largos de tratamiento. La recuperación de la drogadicción es un proceso a largo plazo y con frecuencia requiere varios ciclos de tratamiento. Como sucede con otras enfermedades crónicas, puede haber recaídas en el abuso de drogas, lo que indica la necesidad de restablecer o ajustar el tratamiento. Puesto que muchas personas suelen dejar el tratamiento prematuramente, los programas deben incluir estrategias que comprometan y mantengan a los pacientes en tratamiento.

6. La terapia individual y de grupo, además de otros tipos de terapia de la conducta, son las formas de tratamiento más comunes para el abuso de drogas
Las terapias de la conducta varían según su enfoque y pueden estar orientadas a dirigir la motivación que tiene el paciente para cambiar, brindar incentivos para la abstinencia, desarrollar habilidades para rechazar el uso de la droga, reemplazar actividades donde se consumen drogas por actividades constructivas y gratificantes, mejorar las aptitudes para resolver problemas y propiciar mejores relaciones interpersonales. De igual manera, la participación durante y después del tratamiento en terapias de grupo y otros programas de apoyo puede ayudar a mantener la abstinencia.

7. Para muchos pacientes, los medicamentos constituyen un elemento importante del tratamiento, especialmente cuando se combinan con la orientación psicológica y otros tipos de terapia de la conducta. Por ejemplo, la metadona y la buprenorfina son eficaces para ayudar a los adictos a la heroína y otros opioides a estabilizar su vida y reducir el uso de drogas ilícitas. La naltrexona también es un medicamento eficaz para ciertas personas adictas a sustancias opioides y para algunos pacientes que sufren de dependencia al alcohol. Otros medicamentos para el tratamiento de la dependencia al alcohol incluyen el acamprosato y el disulfiram. Para las personas adictas a la nicotina, los productos de reemplazo de la nicotina (como parches, chicles o pastillas para chupar) o un medicamento oral (como el bupropión o la vareniclina) pueden ser componentes eficaces del tratamiento cuando forman parte de un programa integral de tratamiento de la conducta.

8. El tratamiento de cada paciente debe ser evaluado continuamente y, de ser necesario, modificado para garantizar que se ajuste a cualquier cambio en sus necesidades.
El paciente puede necesitar distintas combinaciones de servicios y componentes de tratamiento durante el curso de su tratamiento y recuperación. Además de la orientación psicológica, el paciente puede necesitar medicamentos, servicios médicos, terapia familiar, instrucciones para la crianza de los hijos, rehabilitación vocacional o servicios sociales y legales.

9. Muchas personas con problemas de drogadicción también tienen otros trastornos mentales. Como a menudo se ven trastornos de adicción y trastornos mentales en una misma persona, el tratamiento debe estar dirigido a los dos (o más) problemas, y debe incluir el uso de medicamentos si fuera necesario.

10. La desintoxicación médica es sólo la primera etapa del tratamiento para la adicción y por sí misma hace poco para cambiar el abuso de drogas a largo plazo. 
Aunque a través de la desintoxicación médica se pueden manejar los síntomas físicos agudos de la abstinencia y, en ciertos casos, allanar el camino para un tratamiento de la drogadicción eficaz a largo plazo, la desintoxicación por sí sola rara vez es suficiente para ayudar a los adictos a lograr una abstinencia duradera. Por esta razón, se debe alentar a los pacientes para que continúen el tratamiento para la drogadicción después de la desintoxicación.

11. El tratamiento no necesita ser voluntario para ser eficaz. 
El proceso de tratamiento puede ser facilitado gracias a una fuerte motivación. Las sanciones o los premios dentro de la familia, el ambiente laboral o el sistema de justicia penal pueden incrementar significativamente el número de pacientes que entran y que se mantienen dentro de programas de tratamiento para la drogadicción, así como el éxito de los mismos.

12. El uso de drogas durante el tratamiento debe ser supervisado constantemente, ya que pueden ocurrir recaídas durante el tratamiento. 
El hecho de saber que se vigila el consumo de drogas (análisis de orina, sangre, aire espirado…) puede ayudar a los pacientes a resistir el impulso de consumirlas. Este control también puede servir como un indicador de que puede producirse una recaída y se pueda reajustar el tratamiento.

13. Los programas de tratamiento deben incluir exámenes para el VIH/SIDA, la hepatitis B y C, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, además de proporcionar una terapia que ayude a los pacientes a cambiar aquellas conductas que les ponen en riesgo de contraer o transmitir enfermedades infecciosas.
Típicamente, el tratamiento para el abuso de drogas aborda algunas de las conductas relacionadas con las drogas que ponen a las personas en peligro de enfermedades infecciosas. La orientación psicológica específicamente dirigida a reducir el riesgo de enfermedades infecciosas. La terapia puede ayudar a los pacientes a evitar comportamientos de alto riesgo. También puede ayudar a las personas que ya están infectadas a manejar su enfermedad. Los pacientes pueden mostrarse reacios a someterse a la prueba para detectar el VIH (u otras pruebas infecciosas); por lo que es importante que los profesionales fomenten las pruebas de detección del VIH e informen de la alta efectividad del tratamiento antirretroviral.



En resumen, los principios 2, 4, 7 y 9 plantean la necesaria idiosincrasia o personalización del tratamiento. Por otra parte, resulta esencial poner en práctica el principio número 8, ya que menciona la necesidad de evaluar el programa y sus resultados, e ir adaptándolo en función de las necesidades surgidas a lo largo del tiempo. Esto marcará la diferencia para un tratamiento eficaz, garantizando el ajuste óptimo a cada situación. 


Fuente: National Institute on Drug Abuse (NIDA). 2010.


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Aintzane Solís Arrieta. Licenciada en Psicología. Especialista en Drogodependencias y otras adicciones. Puedes contactar conmigo a través de mi email o mediante mi cuenta de Google +.  

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